Hoy más que menos (porque más que nunca, suena a excesivo y no es cuestión de excederse), ayer más que en cualquiera de los 40 minutos a reloj parado que hemos disputado durante esta temporada, lo vimos, lo vivimos, lo sentimos, nos llenó. Qué bonito suenan los plurales cuando te llena y te apasiona sentirte integrante de algo bonito. Un equipo.
Reflexionando hoy, porque ayer era cuestión de digerirlo... quizá no fue el mejor partido en lo personal que he disputado y que me queda por jugar. Pero no cabe duda que sí uno de los que más me han aportado.
No solo por el resultado, porque somos más que resultados. Sino porque desde el principio, desde que leo un ''nos hace falta un viaje ya, tengo ganas'', pasando por subirme a un autobús donde nos sinceramos, compartimos ideas, opiniones, alguna que otra "intimidad" (bien entendida la palabra), positivismo y constructivismos, comilona como reinas, risas, cariños, aprecios, ñoñerías, algún braille y trivial para reforzar la mente, alguna charla cómplice, y llegada al pabellón. Hoy (ayer) no tenía pinta de salir mal, se palpaba lo especial. #Atope
Nos quedaban 40 minutos para demostrar lo que somos, #Grandes. Porque ese fue el mensaje lanzado, y así llegó al último eslabón de la cadena (cual juego de manos). Remontamos. Superamos los obstáculos (incluso con risas). Y nos vimos en ello, lo conseguimos porque lo vivimos, pasito a pasito... 7-2 en inicio, 7-3, 7-4, 7-5, 7-6, 7-7, 7-8. Un más tres que sabe a gloria, que sabe a droga, que es éxtasis, que es emoción, alegría, grandeza.
El minuto 41 era de locura, de complejidad, de caras y ojos chispeantes. De bailes, de ducha reconfortante, de abrazos y más abrazos.
Sí, lo confieso. Drogodependiente de este equipo.
Sumando alegrías. #Alegría.
Y lo mejor, que queda mucha tela que cortar. #Ganas.

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