Hoy, viendo la televisión en familia mientras se cena. Cosa o gusto que nos solemos dar de vez en cuando, casi siempre si cae en miércoles pero no con la frecuencia de todos los miércoles. También algún viernes que se confunde, o sábado inactivo.
En fin, verborrea a parte... el caso es que en las noticias (estas tan 'modernas' y que por cierto ''de-tes-to'' en las que anuncian productos, tonterías, etc.) en una de los momentos de la noche hablaban del papa (sí, del pontífice). Por cierto, no es una errata que lo haya escrito en minúscula, es simplemente que me pregunto ¿por qué no? a parte de que me dio pereza retroceder lo avanzado pulsando el delete)
Al grano, que este señor se ha hecho Twitter (para beneficio del cual me alegro de una empresa de publicidad española que se lo gestiona). Su primer tweet no recuerdo cuál han comentado que ha sido, por lo visto en 8 idiomas distintos. ¡Vaya tela!
El caso es que de ahí, se ha creado el TT de #MiPrimerTweet...y de aquí pasamos a dar sentido a mi entrada de hoy.
No tenía nada mejor qué hacer para ocupar llenando mi tiempo (siempre en suma), que ponerme a mirar Twitter (esto si lo pongo con mayúscula, ¡qué cosas!) hecho que hago unas cuantas veces a lo largo del día (y gustosamente además), y ver: ¡¡cuál fue mi primer tweet!!
Pregunta exclamativa (podría definirse así) contestada después de bajar 1709 tweets.
Y allí esta él:
''esperando el bizcocho de manzana...'' (8 Feb 11:45pm)
((El lugar y el momento lo recordaba, la compañía también)).
Pasa el tiempo: nos reciclamos, evolucionamos, sumamos, ganamos y perdemos, restamos para sumar, medallas y cicatrices, nos actualizamos, innovamos, avanzamos con algún retroceso, con empujones posteriores, y más! mucho más! con algún menos...
y lo que queda tan de vez en cuando: recordar. Nos quedamos con los recuerdos. Recordamos. Nos recordamos. Y por supuesto que nos recuerdan, no lo dudo.

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